Es probable que los vinos de 2022 lleguen más rápido a nuestras bodegas. En muchas zonas vitivinícolas del país, las altas temperaturas han acelerado la maduración de las uvas lo que obliga a adelantar las cosechas.
Por encima de los 38 grados, las uvas “se queman”:
Las olas de calor acentúan los efectos de la excepcional sequía actual, y, aunque la vid es resistente, capaz de sacar agua con sus profundas raíces, sufre incluso en las regiones menos cálidas. Cuando le falta agua, se seca, se obstruye: el “estrés hídrico” hace que pierda sus hojas y deja de alimentar sus racimos, lo que implica una reducción de tamaño.
Cuando la temperatura también supera los 38 grados, las uvas se queman, se secan, pierden volumen y calidad, y además eleva el grado de alcohol a un nivel demasiado alto para los consumidores.º
Lo positivo que trae este aumento de las temperaturas es que la falta de humedad evita todo tipo de enfermedad fúngica en la vid, como el mildiu o el oídio, lo que mejora la calidad de la uva.
Por todo lo comentado, debido a las condiciones que se han dado este año, se espera una vendimia con algo menos de producción, aunque su calidad seguirá siendo excelente.
En España, la recogida de la uva ha comenzado ya de forma generalizada en las variedades más tempranas, como las blancas foráneas (chardonnay, sauvignon blanc), las tintas foráneas (syrah, merlot), y también en las tempranillas, blancas y tintas, las mayoritarias en el país. Algunas denominaciones de origen como Montilla-Moriles, Jerez, Cava, Rioja y La Mancha ya han informado oficialmente del comienzo de la vendimia de este año.
En Castilla y León, las denominaciones de origen Arribes, Bierzo, Ribera de Duero y Rueda mantienen sus fechas habituales para iniciar la vendimia, mientras que en Cigales, Toro, León y Tierra del Vino de Zamora prevén que la recogida de la uva se pueda llegar a adelantar una semana.