Trazando una línea continuista con nuestros anteriores posts, desde El Majuelo de Carlos seguimos hablando del cambio que tiene que dar la viticultura para adaptarse al clima siendo sostenible y ayudarse para ello de las nuevas tecnologías.
Granizos, sequías, inundaciones… El clima se ha convertido en un gran problema para los agricultores en general, y para los viticultores en particular. Todos pueden desperdiciar un año de esfuerzo en minutos. A finales de junio, fuertes tormentas acompañadas de granizo arrasaron hectáreas de viñedo. Implacable. Y, por supuesto, la sequía también está causando estragos, encendiendo algunos fuegos en su camino. Los elementos definitivamente no perdonan a nadie.
Si sabemos que desde 1850 la actividad humana ha multiplicado por 150 los gases de efecto invernadero (GEI) en nuestra atmósfera, entendemos mejor que sin un cambio radical en nuestro comportamiento, la temperatura media bien podría aumentar en 5ºC a finales de siglo, causando un gran impacto en nuestra vida diaria.
Según los expertos en clima, un aumento de 2ºC reduciría la superficie de viñedos en todo el mundo entre un 20 y un 75% según los escenarios considerados. Países como España, Italia, Chile, Australia o Estados Unidos sufrirán sobre todo la reducción de las reservas de agua, más de la mitad de los viñedos sudafricanos podrían desaparecer.
Que debemos hacer: Adaptar prácticas
Los expertos manejan una serie de propuestas con visión de futuro. Entre ellas, la evolución de los hábitos de consumo, las consecuencias del cambio climático y su impacto en la producción y distribución de vinos y licores. Muchos coinciden en situar el futuro del sector vitivinícola en el colectivo, la innovación, la tecnología, el fomento de prácticas virtuosas, la transparencia, el intercambio de conocimientos y los intercambios entre grandes casas y viticultores.
Entre las soluciones mencionadas, la aparición de nuevas variedades de uva dentro de las denominaciones, el apoyo a la conversión a zonas ecológicas y biodinámicas o la adaptación de nuevas prácticas a la viña.
¿Cómo afrontar el futuro?
Ante los desafíos climáticos y la necesidad de seguir siendo competitivos en un mercado en constante cambio, las innovaciones en agroecología representan el futuro. Hay que construir nuevos modelos y admitir que, ya no estamos en un contexto de ‘un problema, una solución’. Es un conjunto de prácticas y toda una cultura que debe iniciarse para lograr un cambio real. Para lograrlo, se debe promover la creación de redes de ayuda mutua, con un enfoque orientado a soluciones pequeñas y económicas. Debemos tener como objetivo promover una viticultura más sostenible y respetuosa con el medio ambiente y alentar a los viticultores a cambiar sus prácticas, y llevando a cabo diversas medidas a desarrollar por etapas en su viñedo para satisfacer la demanda ciudadana de una agricultura más sostenible y responsable.