Aunque para los amantes del vino como somos en El Majuelo de Carlos alguna lágrima se nos escapa al probar algún vino espectacular, en este post queremos hablar de otras lágrimas, las lágrimas del vino.


Las lágrimas del vino o como dicen los alemanes las ventanas góticas, o piernas los franceses son muy importantes. En una cata del vino las prestamos mucha atención porque esas gotas que deslizan por la copa después de agitar el vino nos dan mucha información, especialmente sobre las características organolépticas sin tener que degustarlo.


La lágrima nos indica el nivel de untuosidad, definida como la sensación de suavidad que genera en el paladar, así como el grado de componentes alcohólicos que contiene. Cuando la lágrima es densa se desliza lentamente significa que es un vino con cuerpo que resulta untuoso y que tiene bastante alcohol. En cambio, una lágrima con menos densidad que cae velozmente significa que es un vino con poco cuerpo y bajo contenido alcohólico.


Las lágrimas se originan dependiendo el grado alcohólico del vino . Hay una serie de factores externos que pueden afectar a la lágrima y por tanto desvirtuar la información que da como, por ejemplo, restos de detergente o una diferencia considerable entre la temperatura del vino y la copa, por lo que si quieres examinar con detenimiento la lágrima del vino debes comprobar estos aspectos previamente.


Cuando en una cata nos dicen que un vino tiene “buena lágrima” significa que es un vino con volumen y una untuosidad propia

El Majuelo de Carlos
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