Con este post abrimos una serie sobre curiosidades que encontramos visitando bodegas de los vinos que tenemos en nuestra tienda. Queremos aportar conocimientos del vino, de su cultura y de su tradición. Además, disfrutar de un paseo entre vides y una charla con las personas protagonistas de la transformación de la uva en vino, siempre es un momento único.

Como no hay pequeños detalles, incluso para los más avanzados, que no nos dejan de sorprender. Puedes conocer a la perfección los pasos a seguir para realizar una verdadera cata de vino, ser capaz de descifrar aromas y sabores que ha ido adquiriendo este caldo durante el proceso de producción o ser capaz de diferenciar las diferentes denominaciones de origen a ojos cerrados y con tan solo un trago, pero no conocer esas pequeñas cosas que facilitan la producción de este caldo. 

Visitar viñas es conocer y observar el proceso de producción del vino desde su momento más primario, y seguramente en alguna ocasión te hayas dado cuenta de que, delante de cada línea en una viña hay un rosal. No se trata de un elemento decorativo para darle un aspecto más floral a este cultivo, sino que tiene una función muy útil que es la conocida como prueba del rosal.

Divisando los surcos del viñedo encontrar delante de cada una de ellos un rosal es muy común. Delante de cada línea, encontramos un rosal porque si hay alguna enfermedad en el viñedo, el rosal lo detecta antes. Esto hace que si vemos que el rosal se pone mustio, sabemos que en esa línea hay alguna enfermedad y lo podemos tratar 

La estética es importante, sí, aunque en un viñedo prima la funcionalidad, y de ahí que nos encontremos un rosal por cultivo. 

El Majuelo de Carlos
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